“La seducción de las palabras” (2000)

de Álex Grijelmo

En “La seducción de las palabras” se nota una pasión grande por las palabras y sus efectos sobre la mente. El libro trata de los mecanismos por los cuales las palabras pueden seducirnos. Entre otros podemos citar la historia, el sonido, las contradicciones, el estiramiento, los prefijos y el pronombre posesivo. Pero hay muchos más y quizás algunos que todavía no han sido descubiertos.

En el libro se dice que cada palabra tiene una historia que relaciona el término con otros y con imágenes asociadas, en función de su historia. Por ejemplo en el libro se dice que “terrenal” tiene una connotación positiva porque ha acompañado muchas veces a “paraíso” y la gente asocia estas dos palabras.

Después del factor de la historia, Álex Grijelmo añade que los sonidos y las letras tienen influencia como se puede ver en los poemas. “Las letras cumplen el papel de colores en la paleta de quien plasma un poema.” Según el autor, las eses evocan la suavidad e influyen el significado. Además, la primera sílaba tendría según el autor mucho poder en nuestro subconsciente.
También, la “i” tiene un valor afectivo y cariñoso. “Palabras” puede compararse con el ejemplo del libro “abracadabra” que ambos son términos seductores por los numerosos aes que contienen.

El autor utiliza ejemplos del pasado para explicar los diferentes mecanismos, lo que es muy interesante saber porque también esta manipulación forma parte de la historia.
Por ejemplo, en un discurso en el cual un economista quiere tranquilizar a sus auditores, no va a decir que ”no hay crecimiento” sino que “hay un crecimiento cero”. Aunque estos dos términos son contradictorios, se utiliza de manera consciente el término “crecimiento” para que tenga una repercusión positiva sobre nuestra manera de percibir el sintagma entero.
Otra manera de seducir es utilizar “palabras grandes”, palabras que transmiten una fuerte carga afectiva universal como los términos “paz”, “libertad” o “justicia”. Son también términos generales que permiten que cada uno pueda asociarlos con la situación que quiere, en función de su historia personal.

Las “palabras largas” son también algo que tiene influencia sobre nuestra mente. Utilizar “climatología” en vez de “clima” o “complementar” en vez de “completar” hace que parezca muy “trabajado” porque los términos con muchas sílabas parecen más prestigiosos.

“Nuestra percepción psicolingüística sabe separar muy bien los afijos, los prefijos… y todas las variables y derivaciones que influyen en la formación de palabras”. Esta frase muestra que, aunque a menudo pensamos que un prefijo asociado a un nombre forma un solo nombre, es falso. Distinguimos muy bien los prefijos y sufijos del nombre principal así que el prefijo “re-“ en “reconducir” por ejemplo quiere decir que algo ya ha sido conducido antes.

La utilización de los posesivos también es eficaz para manipular. Por ejemplo, en el lenguaje comercial, el hecho de utilizar “nuestro” hace que haya posibilidad de convertirse en “mío”. También creo que la utilización de “nuestro” puede incluirnos en el mensaje. En un discurso político por ejemplo, el hecho de utilizar el pronombre “nosotros” nos da la impresión de pertenecer a un grupo.